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Mantener el barco a flote

Todo barco necesita un capitán. Alguien que se imponga cuando las cosas salen mal y sepa ordenar a sus compañeros, animarlos, para mantener el bloque unido. Ayer, Gerard Piqué supo sobreponerse a las adversidades y liderar a los suyos, para resistir ante una Real Sociedad que fue superior. Pese a su estado físico y sus molestias, el catalán se hizo grande en su área y adelantó a la defensa cuando los vascos apretaban. Contra viento y marea, Piqué supo mantener el barco a flote, para aguantar un resultado que puede valer un billete con destino a Europa. 

La Semana Santa de los blaugranas ha representado mejor el calvario que la resurrección. En pocos días, el Barça ha perdido la Liga, la Europa League y a Pedri. El equipo llegaba deprimido, descosido. Como un ejército que vuelve de la guerra, mermado tras la derrota. La acumulación de partidos, de nervios, de tensión, ha dejado a los de Xavi una nueva realidad competitiva, en la que son más presa que depredador. Y Imanol lo sabía. Los vascos tomaron nota del Eintracht y del Levante y fueron a buscar al Barça, para hacer sangre de un equipo venido a menos. 

La Real se plantó con un 4-4-2 en rombo, para hacerle al Barça un marcaje individual que determinaría el guión del partido entero. Isak y Sorloth se alineaban con los centrales blaugranas, para plantear un duelo individual en todas las fases del juego. Alba se metía de tercer central y Alves por dentro, pero los de Imanol ajustaron las marcas a la perfección. El problema para los txuri urdin venía cuando el Barça era capaz de salir de la presión: si en ataque ajustaban hombre a hombre, en defensa ocurriría lo mismo. Esos uno contra uno que se generaban en las bandas provocaron que, aunque no fuera el dominador del partido, el Barça contara con las ocasiones más claras en la primera parte.

La segunda, en cambio, no fue así. El Barça ajustó peor en la presión y la Real encontraba la espalda de Gavi con facilidad. Con 0-1 en el marcador, los blaugranas se veían obligados a resistir y contragolpear, con una defensa poco entera en lo físico y un Aubameyang poco inspirado, pese al gol. Sorprendentemente, los blaugranas fueron superiores en las áreas y se hicieron con tres puntos vitales para su clasificación a la Champions, ante un rival directo. 

Más que por fútbol, los blaugranas ganaron por carácter. Ter Stegen, que poco a poco recupera el nivel, sacó unas cuantas manos ganadoras que valieron tres puntos. Gavi hizo 55 presiones, récord de la Liga. Sin él, el Barça no hubiera podido mantener ese nivel de intensidad. Frenkie De Jong mostró una versión muy mejorada respecto a los últimos partidos. El holandés lució especialmente en la segunda parte, cuando más sufría el equipo y, a través de conducciones, lo empujaba hacia el área rival. Pero, por encima de ellos, Piqué reinó en el caos y ejerció de líder en un contexto muy complicado. El central mantuvo el barco a flote y el equipo resistió a la tormenta. Aunque tras ella, no llega la calma: el domingo reciben al Rayo. Si Xavi quiere los puestos Champions, deberá gestionar el calendario: su equipo se cae en pedazos y necesita un descanso

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